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jueves, 7 de septiembre de 2017

Canción de la sidra


Memoria de septiembre llameante de manzanos


Hoy mi alma rebosa flor de manzano

y días de abril

y pétalos blancos cuya sed son primaveras.


El sol me da apariencia y colores de vida,

frutal calidez

a la espera del tiempo seco en verano.


De roble ha de ser la madera donante de aromas

y fresca acidez,

pues allí dormiré con silencio de estrellas.


Mi alma rubia llenará grandes vasos

de alegría

y de espuma escanciada y antiguas canciones.


Arte del renacer, saber del hombre en la tierra,

es septiembre

y Asturias enrojece llameante de manzanos.


Copyright Daniel Vega, La Caja de la Memoria


viernes, 23 de junio de 2017

Canciones para otros

CANCIONES PARA OTROS era el título del disco en el que Daniel estuvo trabajando su último año. Tal vez, aunque nunca descartó la idea de subirse nuevamente a un escenario, con la premonición de que fueran otros los que cantaran sus canciones.

Once canciones con su peculiar estilo de las que cuatro han quedado registradas.

IBEROAMERICANOS es un canto de amistad a la gente de los países que recorrió en sus más de veinte años de reportero por Latinoamérica, como una continuidad de aquel De Mar A Mar (la cara B de su sencillo de 1984), donde ya cantaba sentirse dividido entre España y América, donde transcurrió su vida. 





MUJER DE LA LLUVIA y UN HALO DE LUZ, son dos baladas íntimas y profundas. 





Por último, DESDE QUE TE FUISTE VIVIR es un vals peruano, algo insólito en quien provenía del rock y cuyo ritmo o cadencia binaria la aprendió en casa de Chabuca Granda (la de La Flor de la Canela), en su época de reportero. Aunque  pensado para hacer el contrabajo de cajón, también se puede hacer con una guitarra como él lo hace aquí, con su Yamaha, su inseparable compañera de viaje.



Cuatro canciones con la pureza de las obras postreras inacabadas.

domingo, 11 de junio de 2017

miércoles, 10 de mayo de 2017

Aniversario

II

La edad me cubre hoy un poco más, lenta como el musgo
o el sollozo  interior,
sucesivamente nacido, oxidado y apagado en elipses.

Aniversario, laberinto a solas, el pasado
es cuanto tengo.
Imagino que al principio abracé la tierra,
sentí la afirmación honda de la vida,
acaso miré al cielo, escuché su delirio y ansié
ser arquetipo de Dios.

Luego supe de retornos y de la resignación

y no ha cesado de latir el torbellino desde entonces.

Aniversario, la existencia y sus fragmentos,
el instinto roto en mil cavilaciones,
me interrogo ahora (en vano, porque el tiempo
sucede sin preguntas)
y de nada me arrepiento:
no hay pecado original en mi conciencia
ni noción de haber errado por nacer,
sino de vida plena y su aire emocional.

De "El sueño insomne"
Copyright Daniel Vega/Daniel Astur Vega