Espacio con algunas de las obras de Daniel Vega/Daniel Astur Vega (1953-2010)
Translate
miércoles, 4 de mayo de 2011
martes, 3 de mayo de 2011
FORUM POÉTICO
miércoles, 13 de abril de 2011
Publicado por Castellarte el libro DISCOS PARA INQUIETOS, de Sergio Guillén y Andrés Puente.
Una amplía cronología de autores musicales, y en ella, en la década de los 70, Daniel Vega
viernes, 11 de marzo de 2011
Mendigos
En una esquina de mi edificio y a ras de cielo pernoctan, cobijados en trapos, media docena de mendigos. Son como una hermandad, la tripulación caída en desgracia de una nave hundida; siempre los mismos y bien avenidos. Creo que saben que la unión fortalece.
Si paso a su lado les regalo los pesos que llevo encima, para arepas o aguardiente. No sé que otra cosa puedo hacer. En una tierra de desequilibrios ellos tienen la razón del suelo y comprendo que me observen sin mediar palabra, con la furia en el rostro del desheredado. Son como cantos rodados de adversidad, sin un refugio, una brújula, un proyecto o alguna emoción por la que moverse salvo la de la supervivencia.
Copyright Daniel Vega, Diario del emigrante
Si paso a su lado les regalo los pesos que llevo encima, para arepas o aguardiente. No sé que otra cosa puedo hacer. En una tierra de desequilibrios ellos tienen la razón del suelo y comprendo que me observen sin mediar palabra, con la furia en el rostro del desheredado. Son como cantos rodados de adversidad, sin un refugio, una brújula, un proyecto o alguna emoción por la que moverse salvo la de la supervivencia.
Copyright Daniel Vega, Diario del emigrante
Diario del emigrante
Me llamo Nalón, como el río de mi pueblo y soy un hombre astur, de la ingle de un valle húmedo y verde. Hace apenas un mes, aunque se me antoja un siglo, fuí empujado al exilio casi al final del milenio. Exilio económico. Al partir mi madre me besó : "Que la luvia te acompañe, que la tierra te sea leve" y me dió un abrazo como para mecerme. Ella siempre desprendió lo que el cielo tiene de dulzura. Es el último recuerdo que llevo en mí de España.
Me hallo en la tierra del Búcaro, entre barrancos y tengo fiebre y escribo. Lo hago con la actitud del sobreviviente pues mi organismo se ha resentido hasta extremos. El zancudo blanco tácito y febríl, el mosquito quemador inmune al ultrasonido, el anófeles de hembra vibradora pasean ya mi sangre por el río Magdalena. También está el calor denso por la humedad y al fín, tal vez, el aguardiente entre otras amistades.
Se dice que roja es la tierra del infierno, Barranca es bermeja y su aspecto más tenaz.
Así como los brujos encarnan en tierras de brujeria, la violencia es territorio del violento. En este mundo a medio hacer hay infinidad de muertos; y muertes de nueva creación. Ayer apareció un cadaver por inyección de aguarrás. Cómodo, barato, efectivo. Más que verdugo hay que ser artesano o inventor o poeta de lo negro para perpetrar un crimen de tamaña estulticia.
Tierra dura para insomnes, tierra para el acecho.
La ciudad del Búcaro es fértil y genocida. Si alguién cae, perece. El bullicio y la energía se insinúan en todas partes.
Copyright Daniel Vega, Diario del emigrante
Me hallo en la tierra del Búcaro, entre barrancos y tengo fiebre y escribo. Lo hago con la actitud del sobreviviente pues mi organismo se ha resentido hasta extremos. El zancudo blanco tácito y febríl, el mosquito quemador inmune al ultrasonido, el anófeles de hembra vibradora pasean ya mi sangre por el río Magdalena. También está el calor denso por la humedad y al fín, tal vez, el aguardiente entre otras amistades.
Se dice que roja es la tierra del infierno, Barranca es bermeja y su aspecto más tenaz.
Así como los brujos encarnan en tierras de brujeria, la violencia es territorio del violento. En este mundo a medio hacer hay infinidad de muertos; y muertes de nueva creación. Ayer apareció un cadaver por inyección de aguarrás. Cómodo, barato, efectivo. Más que verdugo hay que ser artesano o inventor o poeta de lo negro para perpetrar un crimen de tamaña estulticia.
Tierra dura para insomnes, tierra para el acecho.
La ciudad del Búcaro es fértil y genocida. Si alguién cae, perece. El bullicio y la energía se insinúan en todas partes.
Copyright Daniel Vega, Diario del emigrante
Talismanes
Mis talismanes, ayudas para el recuerdo. Ayudas para la nostalgia que allá donde me instalo llevo a cuestas. A saber, el mapa en relieve de Asturias, todo el parque de Covadonga, el tomo "Asturias desde la mar" que conservo como si fuese mi almagesto y que en las jornadas más duras ojeo amorosamente a modo de terapia y un pergamino fotocopiado de las calas del área del Peñón, regalo de los pescadores locales - mis queridos pescadores- pero el favorito es un puñado de abalorios verdes, azules y blancos recogidos devotamente en la "playa del cristal", entre Luanco y Candás, recogidos en un frasquito del que nunca me separo y que ahora observo con la intensidad que produce la nostalgia.
Copyrigh Daniel Vega, Diario del emigrante
Copyrigh Daniel Vega, Diario del emigrante
jueves, 3 de febrero de 2011
Visión de sirena
En la taberna del puerto
¿Quién cuenta las horas del agua, sueña trasluces,
mares secretos y si la invade el sonido,
extasiada repta los arenales?
A las proas acudes doncella de senos y escamas,
hermética llegas al rumor de las tabernas
desde un mar imaginario donde brama el arrecife,
hembra de nuevo
surges del liquen hacia órbitas vivas
y ya existes en los muelles hechizada por el humo
del tabaco y el gemir de los cristales.
¿Quién sabe más de distancias si en su pecho anidan
los horizontes?
Atrás ha dejado el misterio, los atlas, e inunda
brasas y fogones con naufragios,
contando historias en los vasos de los hombres
con un habla enamorada de total respiración.
Ebria de mundo,
recita el paso de una ola interminable
como vértebras saladas, un rapto de dulce ulular,
trance que nadie desoye y a todos abarca.
¿Quién exhala el océano por sus poros azules?
Tan a la orilla que casi estremece ella se ciñe
a la roca y estalla,
cuerpo de red, salobre jugo de sirena,
los peces nutricios la adoran como a un talismán.
A veces la ideo y su imagen me embriaga, quisiera
ser llevado por su canto de abstracción,
la acuática leche virgen, las inmortales derivas.
La ideo en hermosa desnudez
buscando el fuego,
sin otro pensamiento que encontrarnos
para ser sangre,
límite oscuro y vidente
en los últimos sorbos de mi inundación.
Copyright Daniel Vega, Algario
¿Quién cuenta las horas del agua, sueña trasluces,
mares secretos y si la invade el sonido,
extasiada repta los arenales?
A las proas acudes doncella de senos y escamas,
hermética llegas al rumor de las tabernas
desde un mar imaginario donde brama el arrecife,
hembra de nuevo
surges del liquen hacia órbitas vivas
y ya existes en los muelles hechizada por el humo
del tabaco y el gemir de los cristales.
¿Quién sabe más de distancias si en su pecho anidan
los horizontes?
Atrás ha dejado el misterio, los atlas, e inunda
brasas y fogones con naufragios,
contando historias en los vasos de los hombres
con un habla enamorada de total respiración.
Ebria de mundo,
recita el paso de una ola interminable
como vértebras saladas, un rapto de dulce ulular,
trance que nadie desoye y a todos abarca.
¿Quién exhala el océano por sus poros azules?
Tan a la orilla que casi estremece ella se ciñe
a la roca y estalla,
cuerpo de red, salobre jugo de sirena,
los peces nutricios la adoran como a un talismán.
A veces la ideo y su imagen me embriaga, quisiera
ser llevado por su canto de abstracción,
la acuática leche virgen, las inmortales derivas.
La ideo en hermosa desnudez
buscando el fuego,
sin otro pensamiento que encontrarnos
para ser sangre,
límite oscuro y vidente
en los últimos sorbos de mi inundación.
Copyright Daniel Vega, Algario
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

